El tema del aborto es a menudo considerado como un
problema moral, un asunto sólo de la vida del feto, pero tiene varias otras
cuestiones históricas, políticas y sociales que también necesitan atención en
una consideración del asunto. El aborto no fue siempre un tema de debate legal
como lo es hoy, en realidad el aborto era relativamente aceptado en las
sociedades antiguas y pre-industriales en el mundo entero, incluyendo el mundo
cristiano. También en las sociedades indígenas el aborto era conocido y
utilizado con frecuencia. En las sociedades humanas primitivas, las mujeres
usaban el conocimiento de hierbas –tanto anticoncepcionales como abortivas –para
controlar el número de hijos que tendrían. La mujer era libre y tenía poder
económico y político dentro del clan y, generalmente, controlaba la agricultura
y la medicina. Pero, aunque la práctica del aborto resultaba libre dentro de
las sociedades privativas, con el comienzo de la sociedad privada y la
formación del Estado, las mujeres fueron perdiendo su independencia y el
control de su propio cuerpo. Las actitudes respecto al aborto tuvieron que ver
con las condiciones económicas del lugar, cuando las mujeres se volvieron una
propiedad de sus maridos.
Así, en distintas épocas, el feto fue tratado como
propiedad. Por ejemplo, en la ley hebraica no se habla del aborto provocado por
la mujer, pero condenan el aborto provocado por la violencia, no como una muerte
sino como un ‘daño económico contra el marido de la mujer’. Del mismo modo,
tanto en Grecia como en la antigua Roma, el feto se considera parte del cuerpo
femenino, y entonces parte de la propiedad del hombre. En general, el aborto
estaba permitido (con el permiso del marido), ya que se necesitaba para
asegurar el control natal. Pensadores como Hipócrates, Sócrates y Platón fueron
partidarios del aborto e incluso dieron consejos sobre los métodos. Sin
embargo, en algunos lugares de Grecia se prohibía el aborto, como por ejemplo,
en Macedonia, porque pretendían crear un mayor número de atletas y luchadores.
Así, los estados emergentes prohibían y permitían aborto en función de sus
necesidades, utilizando cuerpos de las mujeres como un instrumento de producción.
La superstición de la época era que el feto tenía alma o estaba ‘animado’
después de 60 días, y que hasta ese punto resultaba aceptable.
Los cristianos
adoptaron esta misma idea y se quedaron con ella hasta 1588, cuando algunos de
la Iglesia moderna comenzaron a equiparar el aborto con otros crímenes. Pero
ese cambio de ideología no fue apenas moral; durante esa época la Iglesia y el
Estado estaban en guerra contra las mujeres por razones políticas y la posición
contra el aborto era una forma de retirar el poder a las mujeres. Bajo el
pretexto de herejía, la Iglesia acabó con la vida de miles de mujeres (cerca de
100.000 personas masacradas en la caza de brujas, 85% de ellos eran mujeres).
Pero a pesar de toda esta ideología anti-mujer, la posición de la Iglesia
contra el aborto no se hizo oficial hasta 1869, cuando el Papa Pío IX declaró
todo aborto como un asesinato, y la Iglesia Católica comenzó su lucha contra el
aborto.
La fecha coincide con el final y oficialización de la revolución
científica que era otro movimiento que deseaba detentar el poder del aborto en
manos del ámbito médico. No era sorprendente que el Estado se posicionara
contra el aborto de forma sincronizada con la iglesia. En este nuevo episodio,
el establecimiento de la medicina estableció que el aborto era una opción
inválida con el propósito de ‘proteger’ a las mujeres dado que se refirieron a
él como un procedimiento peligroso. Sin embargo, las razones reales tenían un
trasfondo político. La revolución industrial se iniciaba en Inglaterra y
Estados Unidos requiriendo una mayor explotación de mano de obra en el
continente americano. En los Estados Unidos el presidente T. Roosevelt habló de
mantener la pureza de la raza a través de más nacimientos de blancos nativos.
Otra importante razón para la prohibición del aborto es que el capitalismo
industrial creciente necesitaba a la mujer para trabajar en casa sin renta, o
con extrema baja renta fuera de casa para producir la siguiente generación. Sin
aborto legalizado fue difícil que las mujeres escaparan de esas intenciones.
Pero las leyes contra el aborto no eliminaron la necesidad ni la práctica del
aborto y a principios del siglo XX el aborto volvía a ser permitido de nuevo en
diferentes lugares del mundo.
Apesar de la pronta libertad, la permisividad no
duró mucho tiempo después de la gran pérdida de vidas durante las grandes
guerras mundiales. Europa Occidental se focalizó en una política contra el
aborto castigando el procedimiento con la pena de muerte. En la década de 1960
y 1970 muchos países europeos y comunistas obtuvieron el derecho del aborto a
través de diferentes movimientos como la reciente formación de unidades de
política feminista. Haciendo un análisis al pasar de los tiempos, tener hijos
no ha sido siempre una cuestión libre y propia de la mujer. La cuestión de la
prohibición del aborto no está fundamentada históricamente en la vida sino en
asuntos de mayor importancia como el control político sobre las mujeres. En la
actualidad, el tema del aborto tiene distintos enfoques legales según el país y
las políticas vigentes, siendo todavía un tema controvertido.
Fuente original: Escuelapedia.com
http://www.escuelapedia.com/historia-del-aborto/
Fuente original: Escuelapedia.com

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